El autobús verde

Me veo en un autobús verde camino de la playa, recogiendo bulliciosas almas por los suburbios que atraviesa, prófugos del asfalto buscando la fresca playa en los días tórridos de Agosto. Como en un cuadro de Chagall, veo al fondo del bus una muchacha mirando por la ventana, de espaldas, mi amigo y yo cuchicheamos;
—¿Como será su cara?,  ¿será guapa?, —inventamos nombres para llamarla—. ¡Mari!, ¡Esperanza!, ¡Cristina!.. —pero nada, no se gira, se que nos oye e intuyo su risa, insistimos;— ¡Pepi!, ¡Juana!, ¡oye!, ¡ey!, ¡tu!… —no hay manera, al fin doy en la diana— ¡Encarna!, —grito, y se gira, se ríe, en efecto es muy guapa y se llama Encarna, al poco llegamos al destino, bajamos todos y su figura se diluye entre la multitud que cruza el apeadero camino de la playa. Ya en la arena, mi amigo y yo extendemos las toallas, encendemos un par de cigarrillos y , mientras el sol nos golpea inmisericorde, miro distraídamente a la gente caminando por la orilla del mar.
—Oye, ¿no es aquella chica la del autobús? —le digo a mi amigo.
—Si, creo que si —me contesta.
Me levanto y me acerco a mirarla mas de cerca, lleva un niño pequeño caminando de la mano junto a ella, miro su cuerpo esbelto, confirmo su cara y quedo cegado, no por el sol, por su encanto, me reconozco enamorado. Al rato, regreso donde mi amigo y la sigo observando tumbado hasta que la pierdo de vista, poco a poco me voy adormilando, me pongo boca abajo en la toalla. 
Dias después, de nuevo con mi amigo por el barrio, tomamos unas cervezas y me comenta.
—¿Sabes?, ayer vi a la chica aquella del autobús, resulta que vive cerca de mi calle,
—¡no jodas! —le digo
—Si, la vi montando en bicicleta —contesta mi amigo.
—Haz por verla de nuevo, ¿vale?, dile que venga el Jueves a la discoteca, que la espero ¿lo harás, eh? ¡no me falles! ¿ok?, —no te preocupes, dice mi amigo— desde el día que fuimos a la playa no me la quito de la cabeza… —le digo.
Mi amigo cumple su promesa, el Jueves la chica viene a la discoteca, la veo cuando llega y si, sigue brillando mas que las luces de neón que trepidan al ritmo de la música, hablamos, me presento, tomamos unas copas, bailamos agarrados bajo la bola de espejos, me mira, la miro y… la beso, un beso, que aún hoy, treinta y ocho años después… no ha terminado. Esto ocurría en el verano de mil novecientos setenta y ocho.

Músico, fotógrafo y escritor, sendas en busca del mismo fin, la particular manera de vivir y en consecuencia, expresarlo.
Ficha resumen:
Nombre del artículo
El autobús verde
Descripción
Relato corto basado recuerdos del autor del proyecto: «Historia de mi Humanidad»
Autor
Nombre del editor
Francisco Feria
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Publicado 1 abril, 2016 por Paco Feria in category "Relatos

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